Todo lo que necesitas saber para empezar a meditar

Cómo empezar a meditar

La pandemia ha disparado los niveles de ansiedad, estrés, miedos, incertidumbre y angustia,  pero también ha despertado el interés por las prácticas como el yoga o la meditación, una actividad que nos reporta calma y que ayuda a cuidar tus pensamientos y también tu salud.

Además de otras actividades que puedes hacer para sentirte mejor estando en casa, con la meditación descubrirás que puedes tomar más distancia de tus preocupaciones.

"No pienses que empezar a meditar exige un gran sacrificio o un enorme esfuerzo, solo se trata de encontrar el tipo de meditación más apropiada para ti."

La meditación adopta distintas formas y se puede llevar a cabo a partir de diferentes ejercicios: sentir el propio cuerpo, sentir la respiración, observar cómo pasan los pensamientos, etc. No pienses que empezar a meditar exige un gran sacrificio o un enorme esfuerzo, solo se trata de encontrar el tipo de meditación más apropiada para ti.

Para iniciarte en la meditación te recomendamos la Meditación guiada. Este tipo de meditación está recomendada si eres principiante, ya que tendrás un “guía espiritual”. Hay multitud de centros en los que puedes encontrar este tipo de meditación pero también puedes encontrar podcasts en Spotify o varias Apps especializadas.

 

Qué necesitas para empezar a meditar

Siéntate en una postura cómoda

Hay un montón de taburetes y cojines de meditación en el mercado. Elige la opción más confortable para ti. Puedes utilizar unos cuantos cojines y construir una rutina. Pero si sentarte en el suelo te resulta pesado, date permiso para sentarte en una silla o incluso en un sofá. Ninguna regla dice que la meditación sólo es efectiva si se practica en el suelo.

Empezar con la respiración

La respiración es la fuente de la vida, el nexo entre el cuerpo y la mente. Conectarnos con ella nos sitúa en el momento presente. Podemos empezar simplemente por observarla, prestando atención a nuestra nariz y a cómo nos imaginamos que entra el aire por ella y hacia dónde se dirige, y fijarnos en notar cómo sale.

Practica con las palmas de las manos hacia arriba en lugar de juntar los dedos

Ante la imagen que nos viene a la cabeza de gente sentada con los dedos juntos intenta simplemente dejar las manos descansando en el regazo, con las palmas hacia arriba. Este gesto es suficiente para estar alerta sin tener que recordar constantemente que tus dedos tienen que estar tocándose.

A tu ritmo

Cuando estamos empezando, no es aconsejable alargar las prácticas. Conviene hacerlo en periodos de tiempo cortos, integrados en la rutina del día a día. Entre cinco y diez minutos es suficiente, e incluso podríamos empezar por hacerlo solo durante un minuto.

Mejor cantidad que calidad

Justo al revés que en muchas otras cosas en la vida. Medita diariamente, sin falta, siempre que puedas. Descubrirás que la calidad de tus experiencias mejora en función de la cantidad o del número de veces que lo intentas.

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